domingo, 15 de junio de 2008

Tunguska, los testimonios

A continuación, transcribo, traducidos del inglés, algunos testimonios de testigos del Evento Tunguska, obtenidos por Leonid Kulik en sus expediciones al lugar (extraídos del libro Cosmos, de Carl Sagan, Cap IV, Heaven & Hell)
Temprano en la mañana, mientras todos dormían, la carpa voló por el aire junto con sus ocupantes. Al volver al piso, toda la familia sufrió contusiones leves, pero Alkulina e Iván perdieron el conocimiento. Cuando lo recuperaron escucharon un fuerte ruido y vieron al bosque alrededor de ellos en llamas y la mayor parte devastado.
El siguiente relato es más impresionante e introduce la descripción de un intenso calor, ruidos y fuertes vientos.
Estaba sentado en el porch de mi casa en Vanovara mientras desayunaba y miraba al norte. Repentinamente el cielo se partió en dos, y muy arriba del bosque todo el cielo en dirección norte parecía cubierto de fuego. En ese momento sentí un fuerte calor, como si mi camisa se huberia prendido fuego. Quise sacarmela y arrojarla lejos de mi, pero en ese momento hubo una explosión en el cielo y un poderoso trueno fue oído. Fui arrojado al piso fuera del porch y perdí el conocimiento. Mi esposa corrió y me trajo para dentro de la cabaña. El trueno fue seguido por el ruido de piedras cayendo, o armas disparando. La Tierra tembló, y mientras continuaba tirado en el piso, protegí mi cabeza porque temí que las piedras me cayeran encima. Cuando el cielo se abrió, un viento caliente, como de un cañón, corrió entre las cabañas del norte dejándo marcas en el piso...
Más testimonios que muestran como el miedo frente a lo desconocido se apoderó de las personas:
Los carpinteros, después de los dos primeros truenos, quedaron estupefactos, cuando un tercer trueno resonó cayeron hacia atrás desde el edificio sobre los pedazos de madera. Algunos de ellos estaban paralizados y totalmente aterrorizados y tuve que calmarlos para devolverles la confianza. Abandonamos el trabajo y fuimos para la aldea. Allí, grupos completos de aldeanos completamente aterrorizados, se habían juntado en las calles y hablaban sobre lo ocurrido.


Bosque devastado por la explosión de 1908. Árboles caídos junto con postes de telégrafos (árboles en pie sin ramas). Fotografía de la Academia Rusa de Ciencias, expedición de 1927 liderada por L. Kulik.


En el siguiente relato encontramos por primera vez una mención a un objeto en el cielo

...repentinamente a mi derecha escuché lo que parecía como un único disparo fuerte. Giré la cabeza y vi un objeto alargado en llamas que surcaba el cielo. La parte delantera era más grande que la cola y su color era como fuego en un día luminoso. Era varias veces más grande que el Sol, pero menos brillante, por eso podía ser observado directamente. Detrás de las llamas se arrastraba una cola que parecía polvo formando pequeños grumos, por detrás de las llamas se extendían haces de color azul. En cuanto las llamas desaparecieron, se escucharon explosiones más fuertes que disparos de arma, el suelo pareció temblar y las ventanas de la cabaña se rompieron.
El siguiente texto fue extraído de la Wikipedia que cita al periódico Sibir del 2 de julio de 1908.
El 17 de junio, hacia las 9 de la mañana, observamos un hecho natural inusual. En la ciudad de N Karelinski (200 km al Norte de Kirensk), los habitantes vieron hacia el Noroeste bastante encima del horizonte, un objeto brillante azul-blanco extraño imposible de ser mirado que durante 10 minutos se movía hacia abajo. El objeto parecía un cilindro. El cielo estaba completamente despejado , sólo en la dirección del objeto se veía una nube. El aire estaba seco y caliente. A medida que el objeto se aproximaba del suelo (bosque) parecía ir esfumándose hasta tornarse una gigantesca onda de humo negro, y se oyó un fuerte golpe (no un trueno) como si grandes piedras estuvieran cayendo o la artillería disparando. Todos las construcciones temblaron. Al mismo tiempo la nube comenzó a emitir llamas de formas indefinidas. Todos los aldeanos fueron tomados por el pánico y salieron a las calles, las mujeres gritaban pensando que era el fin del Mundo. ( El autor de estas líneas estaba mientras tanto en el bosque a 6 km del Norte de Kirensk y escuchó hacia el Noreste un sonido parecido a la artillería que se repitió por intervalos de 15 minutos por lo menos 10 veces. En Kirensk, en las paredes que dan al Noreste de algunas construcciones los vidrios se rompieron.)

Los relatos anteriores describen cinco tipos de hechos: i) ruido seco y fuerte ii) humo, llamas y calor, iii) temblores en el piso, iv) un objeto luminoso en el cielo y v) viento huracanado. En general todo el fenómeno parece durar en torno de media hora, sólo 10 minutos estuvo un cuerpo luminoso cayendo. Más adelante volveremos a estas descripciones y su interpretación. Por ahora nos quedamos meditando sobre el terror que deben haber sentido aquellos tranquilos granjeros en el medio de las estepas siberianas donde por no pasar, ni pasó la guerra y de repente se enfrentaron al Fin del Mundo.

Además de estos hechos, a miles de kilómetros de la Siberia, en la Europa occidental, las noches del 29 de junio al 2 de julio no llegaron a ser completamente oscuras y testigos relatan que se podía leer un diario y los cuerpos arrojaban sombras. Estas noches blancas aparentemente están relacionadas con lo ocurrido en Tunguska suponiéndose que sea lo que haya sido que explotó en Siberia arrojó inmensas cantidades de material a la atmósfera afectando su reflectividad.

En 1921 el mineralogista Leonid Kulik visitó la cuenca del río Podkamennaya Tunguska y probablemente tomó conocimiento de los relatos de la explosión de 1908. Recién en 1927 consiguió reunir un grupo de trabajo para una expedición al lugar. El creía que un meteorito cayó en suelo ruso y quería encontrar sus remanentes. Para su sorpresa no halló restos del objeto, pero la visión del bosque devastado lo aterró. Él volvió dos veces más buscando indicios de su meteorito, pero sin suerte. En 1938 consiguió sacar fotos aéreas que mostraron que el área del bosque afectada por la explosión era de forma de mariposa. Posteriores expediciones en los años 50 obtuvieron testimonios de los habitantes que dijeron haber quedado cubiertos de forúnculos después de la explosión, médicos de la expedición corroboraron que hubo una epidemia de variola. La falta de evidencias de un meteorito llevó a formular la teoría de que se trató de un cometa, que por ser menos denso habría desaparecido completamente en una explosión a gran altura en la atmósfera. Esta teoría fue la más aceptada hasta mediados de los años 80 y de hecho, esperábase obtener confirmaciones por medio del análisis del material de la cola del cometa Halley en su retorno en 1986. Ambas teorias tienen pros y contras que serán analizados en próximas entradas. Queremos dar cuenta aqui sin embargo, de la aparición de una nueva idea que relaciona el evento Tunguska con un fenómeno telúrico, teoría defendida por el astrofísico Wolfgang Kundt de la Universidad de Bonn. Esta última hipótesis, que nos parece muy bien formulada, será objeto de una entrada también.

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