sábado, 28 de junio de 2008

Tunguska, la hipótesis telúrica

Antes de comentar esta teoría sobre el evento que ocurrió el 30 de junio de 1908 en proximidades del río Podkammenaya Tunguska, región central de la Siberia, permitanme presentar a quien es su mayor defensor, Wolfang Kundt, profesor de la Universidad de Bonn, Alemania, nacido en 1931 en la ciudad de Hamburgo. Su especialidad es la Cosmología, pero la extendió posteriormente a las Ciencias Planetarias, Geofísica y Biofísica y es además autor del libro Astrophysics: A New Approach (Ed. Springer, 2006) . Más allá de estos méritos, es una persona de gran actividad y excelente humor, al menos así me lo reveló en la serie de mails que intercambié con él las últimas semanas. Lo que más impresiona de Kundt es su visión particular, la capacidad de ver los hechos con otra perspectiva. Se suele decir que en ciencias, más importante que encontrar respuestas es identificar preguntas. Para esto es necesario tener una mirada diferente. Al leer a Kundt me ocurre lo mismo que cuando me enfrento a los trabajos de Fred Hoyle, astrónomo inglés que siempre fue una voz discordante en el mundo de la astronomía. Si todos piensan igual, nadie piensa, dice el físico y filántropo marplatense Pablo Sisterna. Vamos a ver como podemos pensar diferente un hecho que la comunidad ya había decretado ser de origen extraterrestre.

La Propuesta

Resumimos la propuesta de Kundt y después la justificamos. En Tunguska, en 1908 no cayó ningún meteorito ni cometa sino que ocurrió una eyección de 10 millones de toneladas de gas natural parte del cual entró en ignición.


Las Justificaciones

La razón más poderosa para justificar esta teoría es la falta de un cráter o de restos del material que formó parte del meteorito entrante a pesar de que han sido hallados restos de meteoritos 100.000 veces más pequeños

El segundo motivo es estadístico y resulta llamativo que no haya sido invocado hasta ahora. Vivimos en un planeta tectónicamente activo. A igual energía liberada hay más fenómenos tectónicos o volcánicos (yo los he llamado de telúricos de manera general) que extraterrestres. Walter Álvarez, que junto a su padre Luis es uno de los creadores de la teoría de que los dinosaurios fueron destruidos por las consecuencias climáticas de la caída de un inmenso meteorito, evalúa que sólo 3% de los cráteres que hay en la Tierra tienen origen en un asteroide.

Si a este argumento probabilístico agregamos que el epicentro del evento Tunguska está en el centro de un antiguo cráter volcánico, el Kulikovskii, que forma parte del complejo tectónico-volcánico de Khushminskii y que un gran número de fallas tectónicas atraviesa la región, nuestro convencimiento va en aumento. En aquel fatídico día de 1908, algunos testigos relatan haber observado la aparición de agujeros en el suelo con forma de chimeneas con diámetros de hasta 50 m y un pozo de un km de extensión. La primera expedición de Kulik en 1927 encontró estos agujeros llenos de agua y describió la región central de la catástrofe como un calderón o anfiteatro. Es probable que los bólidos que los testigos observaron en el cielo fueran los gases encendidos. Uno de esos relatos habla de un objeto brillante cayendo durante 10 minutos... lleva menos de 10 segundos el pasaje de un asteroide por el cielo. Y el calor sentido a 65 km de distancia, en Vannavara, probablemente fue producto de las intensas llamas que se elevaron al cielo. Durante las búsquedas por material remanente del meteorito se encontraron anomalías químicas que son consistentes con la emisión de gases terrestres, pero no con la presencia de materia de origen cósmico. En 1999, una expedición a la zona registró una eyección de gas Radón que duró unas 4 horas, en las proximidades del Lago Cheko, a unos 10 km del epicentro del evento de 1908.

Las noches blancas de Europa pueden ser explicadas por el metano expelido que llegó a una altura de 500 km donde dispersó la luz solar. Un fenómeno semejante fue observado durante la explosión del volcán de Krakatoa en 1883. Todas estas conclusiones están sustentadas por el cálculo de las magnitudes físicas más relevantes.

Kundt presentó estas conclusiones en un congreso internacional dedicado al evento realizado en el año de 2001 en Moscú y en Krasnoyarsk, capital de la provincia rusa (en realidad el krai) de igual nombre donde ocurrieron los hechos y en una serie de artículos publicados en revistas científicas. Aunque la teoría no cuenta con muchos adherentes, me dijo que la TV 3SAT alemana preparó un programa especial sobre el evento con su participación que fue al aire el viernes 27/06/2008. Es importante mencionar que Kundt le da el crédito de la idea a Andrei Olkhovatov, físico ruso hoy en día trabajando de forma independiente, gran entusiasta del estudio del evento, organizador de la conferencia de 2001 y de una similar que al momento de escribir estas líneas está acabando.

Tunguska no es un evento cualquiera. Junto con la desaparición de los dinosaurios por la colisión de un meteorito, es el fenómeno más citado cuando se habla del peligro de los NEAs. Forma parte tanto del inventario científico como del inconciente colectivo que respaldan políticas públicas como el programa spaceguard de la NASA. Tal vez estamos dirigiendo esfuerzos y dinero en el objetivo equivocado. Tal vez estamos provocando mayor consternación que la necesaria en una población día a día más neurótica. Precisamos encontrar el equilibrio justo.

† Este es un libro de texto para estudiantes de astronomía, sin embargo en sus páginas finales Kundt agrega 100 explicaciones alternativas a problemas de la astrofísica actual. Entre ellas cuestiona que se haya observado algún Agujero Negro. En su último mail me dice que ya son 118 las alternativas... Acabo de comprar el libro por Amazon, confieso que estoy impaciente por leerlo.

‡ Recién ahora tomo conocimiento del trabajo de Olkhovatov. Si en su lectura encuentro nuevas consideraciones que sean importantes las publicaré en un futuro blog.

2 comentarios:

Alexis dijo...

Guigue: muy interesante la explicación. Realmente una NUEVA visión del suceso Tunguska... y creo que mucho más probable que la comunmente aceptada.

Guillermo Giménez de Castro dijo...

Esta semana fue publicado en Nature que la extinción en masa ocurrida 95 millones de años atrás y que afectó principalmente la vida en los océanos fue provocada por la explosión de volcanes submarinos. No lei todavía el artículo, pero en cuanto vuelva de mis vacaciones, voy a darle una mirada y si veo algo interesante abro una entrada.